¿Recuerda aquel negocio que no pudo consolidar porque el ferretero o comprador solo tenía 15 minutos para atenderlo y que por tener que mostrar los productos en un catálogo, se le cayó la posibilidad de vender?

A todas las empresas les pasa que el comprador no cuenta con el suficiente tiempo de atención y no puede prestar atención a las ventajas que podría obtener accediendo a adquirir este o aquel producto. Con 15 minutos se hace difícil hasta apreciar todo un catálogo, entonces sucede que el cliente solo se fija en lo que siempre compra y en lo que de moemento, está necesitando. Precisamente, la ventaja de las ferias está en que ofrecen un ambiente distendido de negociación, sacan al comprador de su ambiente, librándole de interrupciones o la premura por dedicarse a otras faenas, puede ver los productos en vivo y hasta funcionando, y lo que es más, dedica mayor atención y está más receptivo a escuchar las propuestas de negocio...

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