Lo más importante es que el cliente conozca las diferencias, pero sobre todo los beneficios.

El valor percibido que hay en un producto. Son pocos los mayoristas u oferentes que logran hacer que el cliente lo entienda y se "case" con una marca o acceda a comprar más.

El valor percibido no es más que los beneficios que rodean a un producto. No es lo mismo un destornillador de punta plana, que un destornillador de punta plana con agarre ergonómico, punta inmantada, y en variedad de colores, y que por la compra se bonifica un destornillador más.

O bien, no es igual un bombillo ahorrador para 1000 horas que un bombillo ahorrador para 1500 horas, aunque tengan el mismo tamaño.

Cuanto menos información tenga un cliente sobre el producto, menos probabilidades de que compre. Cuanto más sepa y conozca los beneficios, empezará a rodearse de esa sensación de hacer una buena compra.

Para que el comprador lo comprenda se requiere de su atención y tiempo, y a veces es imposible que en la visita del agente lo consiga comprender, pero en una visita a una feria el tiempo se aumenta, y es la oportunidad propicia para aclarar, explicar e informar de todos los beneficios que tiene un producto o una marca.

Fuera de su hábitat natural el cliente es más receptivo.

Comment