¿Cómo llegar a tener más de 400 clientes por día?

  Yohanni Portuguez, Gerente General y Copropietario de Disensa Ferretería El Ángel   Costa Rica, y Odiney Víquez, Copropietaria.

Yohanni Portuguez, Gerente General y Copropietario de Disensa Ferretería El Ángel Costa Rica, y Odiney Víquez, Copropietaria.

Cuando iniciaron, Yohanni Portuguez y su esposa, Odiney Víquez, no sabían nada de ferretería; sin embargo, 18 años después, pasaron de un negocio de 70 m2 a 600 m2, que atiende un promedio entre 400 y 500 clientes diarios.

Hace 18 años, la idea de Yohanni Portuguez y su esposa, Odiney Vargas, era construir unos locales para alquilar. Sin embargo, el dinero no les alcanzó y tuvieron que improvisar…

“Fue como un sueño, se me vino una idea y le dije a mi esposa: ¿Por qué no ponemos una ferretería? Y me dice: ¿Usted está loco? Usted no sabe nada de ferretería, ni yo tampoco…”, recuerda Portuguez.

Él es administrador de empresas, mientras que ella está muy enfocada en servicio al cliente y en comercio, por lo que hicieron una dupla idónea.

Ninguno de ellos nació en “cuna de oro”, por lo tanto, iniciaron desde abajo. Incluso, Yohanni trabajó durante varios años para otra empresa –cuando ya tenían el negocio-, con el fin de mantenerlo, pues con lo que se ganaban con la ferretería, no les alcanzaba para pagar el préstamo del banco, los salarios, los proveedores y llevar la comida al hogar…

Incluso, Odiney recuerda que ella trabajó durante la cuarentena –un mes después de dar a luz a su hijo, Jeffrey-, aún cuando Yohanni prefería cerrar el negocio antes de ponerla en peligro a ella.

“Él insistía en cerrar, pero yo le dije que no, porque con tan poco tiempo de abierto no podíamos saber si iba a funcionar o no. Los primeros meses fueron muy difíciles, pero ya después empezamos a subir poco a poco”, asegura Víquez.

 

¿Cómo compiten?

 

Ferretería El Ángel está ubicada en una zona donde hay mucha competencia, por eso, sus propietarios tienen varias estrategias para sobresalir.

“El número uno es el servicio al cliente, eso es esencial. Si no hay lo que el cliente busca, se lo conseguimos. Además, no los hacemos esperar, porque la mano de obra en estos días, es casi más cara que el material, y lo sabemos, por eso tratamos de minimizar el que el cliente tenga a los trabajadores sin hacer nada”, afirma Yohanni.

Con respecto a ese mismo tema, según Portuguez, los clientes valoran la entrega casi inmediata del material, pues se ofrece un tiempo de espera de máximo una hora. Incluso, a veces el cliente está pagando y ya se le está cargando el material.

Asimismo, comenta que ofrecen un trato personalizado, amable y cordial a sus clientes, en el que siempre se sigue un protocolo para saludarlos y preguntarles cómo les pueden ayudar. Su objetivo es que el cliente los vea como asesores y amigos.

“También, tenemos muy buenos precios, variedad de productos y no engañamos al cliente; por ejemplo, si un producto tiene dos años de garantía, eso mismo le brindamos”, agrega Yohanni.

Hugo Ulate